FIAN Colombia se une a la Huelga Internacional Femenina denunciando la grave situación de las mujeres frente a su derecho humano a la alimentación y nutrición adecuada.

[vc_row][vc_column width=”1/6″][/vc_column][vc_column width=”2/3″][porto_image_frame type=”hover-style” image_id=”1210″][/porto_image_frame][vc_column_text][cresta-social-share][/vc_column_text][vc_empty_space height=”5px”][/vc_column][vc_column width=”1/6″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/6″][/vc_column][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]Bogotá (Colombia) – 8 de marzo de 2017. FIAN Colombia, organización que promueve y defiende el Derecho humano de las mujeres a la alimentación y nutrición adecuada, se une a la Huelga Internacional Femenina “Un Día sin Mujeres” en el marco de la Conmemoración del Día Internacional de las Mujeres trabajadoras que busca “protestar contra el feminicidio, la explotación laboral/económica o la deshumanización y desjerarquización de las mujeres en el mundo entero”.

Mujeres de más de 30 países marcharán en la convocatoria que plantea tener un “paro de presencia femenina” en espacios laborales, con el fin de protestar contra la brecha de género y la violencia machista en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

En Colombia la violencia contra la mujer sigue latente. Según las últimas cifras oficiales del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses más de 40 mil mujeres, entre los 10 y los 85 años de edad, fueron víctimas en todo el país de algún tipo de violencia física, psicológica o sexual durante el año 2015.

Para FIAN Colombia existe en el país otro tipo de violencia contra la mujer que no ha sido tan visible frente a la sociedad y que atenta directamente el Derecho Humano a la Alimentación y Nutrición adecuadas (DHANA) de las mujeres.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia (ENSIN) 2010 se evidenció:

Las mujeres son el 47% de la población rural, y de estas el 19,8% son jefas de hogar.

En ese año el 42,7 % de los hogares colombianos se encontraba en inseguridad alimentaria. Si se trata de los hogares con jefatura femenina, el 47,1 % de ellos están en inseguridad alimentaria, cifra mayor a lo registrado por los hogares con jefatura masculina (40,5 %).

En lo que tiene que ver con el “hambre oculta” o deficiencia de micronutrientes, la carencia de hierro en mujeres en edad fértil es de 16,4%, siendo las indígenas quienes reportan mayor afectación con un 21%, seguidas de las mujeres afros con 18,9%.

Agregado a lo anterior, la encuesta señala que con respecto a la malnutrición, el exceso de peso (sobrepeso + obesidad) afecta al 55,2 % de las mujeres mientras que lo hace en el 45,6 % de los hombres, la desnutrición en mujeres de 18 a 64 años en todo el país es de 3,0%, mayor en relación con los hombres (2,8 %) en ese mismo rango de edad, y la desnutrición global en niñas y niños de 0 a 4 años en todo el país es de 3,5% y 3,3% respectivamente.

Respecto a la deficiencia de hierro en niñas de 1 a 4 años, se identifica un porcentaje de 3,7%, mayor en relación a los varones de la misma edad que fue de 3,2%.

Así mismo, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (2010) concluye que el 63% de empleos rurales de mujeres estaban en el sector de ventas y servicios, en contraste con el empleo en la agricultura que tan sólo vinculaba a un 22,6%. Además, según datos publicados por la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) en 2013, del 80,6 % de las mujeres rurales trabajadoras sólo el 8,1% percibieron remuneración en dinero o especie, y el 11,3,% recibieron remuneración solo en especie y no le pagaron.
Para Paola Romero, coordinadora de Género e Incidencia Política de FIAN Colombia, son las mujeres quienes sufren mayores vulneraciones del DHANA, siendo más afectadas las mujeres campesinas, indígenas y afros.

“La doble y triple discriminación frente a las mujeres profundiza y reproduce la pobreza, siendo ellas quienes produce la mayor parte de alimentos que se consumen en el país y el mundo”, resalta Romero.
Para concluir, FIAN Colombia considera que el DHANA de las mujeres implica el reconocimiento de su rol como sujetas políticas, su autonomía y dignidad, así como de los aportes que brindan en todo el proceso alimentario (producción, intercambio y comercialización, transformación, consumo y utilización biológica) tanto en las esferas públicas y privadas.

De igual manera, se requiere la redistribución paritaria de los beneficios en materia de salud, educación, tierra, trabajo y alimentos. También urge mejorar, ampliar y profundizar la representación política de las mujeres en los escenarios de toma de decisión, proteger su soberanía sobre sus cuerpos y comunidades y, finalmente, proteger a las mujeres en los procesos de resistencia que nacen fruto de sus luchas en y/o por sus territorios (cuerpo – tierra) frente a procesos de despojo, violencias y discriminación.

“Avanzar en la garantía del DHANA de las mujeres y niñas en Colombia es avanzar en la construcción de horizontes de paz y caminos de verdad, justicia y reparación”, finaliza Romero.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/6″][/vc_column][/vc_row]